Según la Unión Europea, el e-learning es “el uso de las nuevas tecnologías multimedia e Internet para mejorar la calidad del aprendizaje, facilitando el acceso a recursos y servicios, así como intercambios y colaboración”.
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Internet permite presagiar verdaderas revoluciones en numerosos ámbitos de la vida económica y social. La formación es uno de esos ámbitos. Durante la “burbuja” de los años 98-99, el aprendizaje fue considerado frecuentemente como el ejemplo de un sector en vísperas de una profunda transformación, y el e-learning fue presentado como un mercado con un potencial de crecimiento explosivo. En efecto, la innovación tecnológica y el fortalecimiento de las redes han permitido la aparición de numerosas soluciones de aprendizaje en línea, interactivas, de diseño multimedia y de fácil acceso para la mayoría de los individuos, en cualquier lugar en donde se encuentren y a toda hora del día y de la noche. | ![]() |
Actualmente, es interesante comprobar que a pesar de esta abundancia de nuevas soluciones, el mercado del e-learning se ha desarrollado pero sin haber “explotado” verdaderamente. El ámbito de la empresa no escapa a esta constante. Entonces: ¿la formación profesional por Internet es realmente una inversión inteligente? La respuesta es sin duda afirmativa, debido a dos razones. Por una parte, esta inversión no implica una “gran inversión”. Internet no sólo es una herramienta de innovación pedagógica, es también un instrumento para reducir costes.
En este contexto de mundialización, la era “industrial” cede su lugar a la del “saber”: las empresas, para seguir siendo competitivas, deben orientarse hacia las tareas con mayor valor agregado. La apuesta consiste entonces en ¡Desarrollar las competencias de un número mayor de colaboradores, casi sin modificar el presupuesto!
El e-learning se ofrece a las empresas como una respuesta concreta a esta problemática: la formación se difunde fácilmente, en todos los ámbitos, y no siempre es necesario, contrariamente a lo que han hecho algunas empresas en la época de la burbuja de Internet, invertir masivamente en infraestructuras informáticas dedicadas a tal fin o en programas “globales” de administración de cursos. Aún cuando el e-learning no pretende reemplazar el valor agregado de un profesor de carne y hueso, no cuesta caro y democratiza el acceso a la formación
Los actores del sector identifican cada vez mejor las causas del reparo observado en el uso de la formación en línea: la falta de concentración, de motivación para permanecer frente a una pantalla, y en consecuencia, de constancia. La innovación, inicialmente orientada hacia las formas cada vez más numerosas de derivar en aplicaciones multimedia los métodos pedagógicos ya existentes, apunta cada día más a los vínculos probados entre motivación y aprendizaje. Aún con el uso de multimedia, nuestras mentes conservan las mismas propiedades, y nosotros mantenemos las mismas capacidades de concentración, memorización y disciplina al realizar esfuerzos a largo plazo.
De esta forma, el e-learning está
despegando con soluciones que integran la nueva ola, en la cual la
innovación tecnológica no nos impone nuevas formas de
aprendizaje sino que por el contrario se adapta a nuestras
capacidades netamente humanas de aprender y memorizar. Es por eso que
invertir en la formación por Internet es completamente
adecuado para las empresas y no tiene ningún sentido gastar
más de lo necesario para lograrlo.
Hoy en día todos afirman que hay que saber inglés. Pero ¿cómo integrar una formación eficaz de inglés con nuestros empleos a tiempo completo? Una reunión a las 10 de la mañana, un almuerzo de trabajo, una entrevista en el extranjero, los e-mails, el teléfono... ¿le queda algún momento para estudiar inglés? Cuando estamos inmersos en un universo cotidiano exigente y en el que muy rara vez entramos en contacto con ese idioma, lograr un progreso real en el conocimiento del inglés es un verdadero desafío. Y además, el inglés es difícil, es necesario estar motivado y un curso de vez en cuando no cambia demasiado las cosas.... una conversación el inglés al teléfono, ¡Y nos da el pánico!
Te damos la primera buena noticia y también una respuesta: el dominio de un idioma depende de la frecuencia con que lo practicamos. Es por eso que incluso un aprendizaje conciso pero continuo y prolongado en el tiempo permite una mejor memorización que una formación puntual e intensiva. En otras palabras, no es necesario bloquear 4 horas de inglés por día durante un mes, lo que verdaderamente cuenta es la regularidad y la continuidad en el esfuerzo. En efecto, los cursos intensivos permiten progresar rápidamente, pero sólo son eficaces cuando están acompañados de una práctica regular del idioma, como por ejemplo antes de un viaje al extranjero.
Entre los numerosos métodos que se nos ofrecen, el e-learning y las nuevas tecnologías de la información en general, presentan las ventajas de la simplicidad de acceso y la disponibilidad permanente de los recursos pedagógicos. Es cierto que la formación en línea, por teléfono o por e-mail no tiene el mismo valor agregado que la presencia de un profesor, con su autoridad y supresencia pero se puede acceder a ella en muchos lugares: en la oficina, en el hogar y en cualquier momento del día y de la noche. Por eso es conveniente elegir un método que se pueda seguir de manera casi cotidiana, aún cuando usted lo haga apenas diez minutos al día.
En consecuencia, sólo queda prolongar su esfuerzo en el tiempo y generar así las ocasiones de revisar y consolidar los conocimientos adquiridos. En este aspecto, no hay nada como estar motivado, por eso le recomendamos elegir una opción entretenida.
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