Proyectos empresariales - ¿Cuán necesarios son los capitales de riesgo y los aportes de capital?
Proyectos empresariales - ¿Cuán necesarios son los capitales de riesgo y los aportes de capital?
Al frecuentar diferentes círculos de empresarios, creadores de empresas, estudiantes que crean proyectos, gestores y otras organizaciones de colaboración, resulta interesante constatar que el espectro de estrategias propuesto en materia de financiación de los proyectos considerados innovadores es bastante monolítico: “obtención de capital” es lo que se oye en todas partes, todos los proyectos parecen necesitarlo.
Entonces: ¿la obtención de capital es definitivamente un paso obligado?
Sin lugar a dudas la innovación y la creación de una empresa requieren capital. Vemos con asombro el modelo anglosajón, esa dinámica de emprendedores e inversores que permite a quien tiene una buena idea pero carece del dinero necesario, encontrar los fondos para desarrollarla. Y cómo no pensar en Google, que debe sus primeros años de vida sin ganancias al apoyo de sus inversores. No se trata entonces de cuestionar la legitimidad del aporte de capital en sí mismo, ni de negar la importancia de todos los actores vinculados a él. Sin embargo, recurrir a un aporte de capital no nos parece indispensable para todos los proyectos aún cuando sean jóvenes e innovadores.
Algunas pistas para reflexionar:
Time to market. ¿Cuánto tiempo se necesita para empezar a vender algo?
Partamos del viejo refrán: el tiempo es oro. Entonces, menos tiempo implica menos dinero. Si lanzo mi producto 6 meses antes de lo previsto, incluso sin terminar y en versión “piloto”, ahorro 6 meses de gastos de desarrollo. Salir rápido al mercado no sólo me permite reducir mis costes de lanzamiento sino también generar mis primeros ingresos, mis primeras recomendaciones y mis primeras evaluaciones acerca del producto. Ofrecer pronto mi producto en el mercado y exponerlo a la crítica, a las sugerencias, a las mejoras, es al fin y al cabo un camino seguro y menos costoso. Y no tengamos miedo de venderlo. Incluso en versión piloto, mi producto ya tiene un valor agregado y por ende, un precio.
Time management. ¿Buscar inversores o buscar clientes?
Voy a emprender una aventura, no es el momento de bloquearme. Hay que asumir que buscar fondos va a llevar mucho tiempo y que el resultado será incierto. Se debe identificar a las personas correctas, contactarlas, concertar una cita, redactar y actualizar documentación todo el tiempo, discutir, negociar, esperar, volver a hablar, etc. Dependiendo del dinero buscado, de los proyectos, del contexto, ¿no sería más interesante ir a buscar el dinero entre los clientes? La pregunta se plantea principalmente si el 'time-to-market' es corto. Obtener financiación a través de los clientes puede ser revitalizador y resultar suficiente, y además es garantía de continuidad para la empresa porque nos obliga a ser rentables. Y además, no afecta el capital; las atribuciones y libertades de los creadores permanecen intactas. Es incierto, lo admitimos. Pero ¿por qué un cliente debería ser más difícil de convencer que un inversor?
Business model. ¿Por qué encasillarse?
Muchos modelos económicos presentan algún tipo de efecto umbral: primero se debe adquirir una cierta cantidad de tráfico, de clientes, productos, compras u otros volúmenes de toda clase, para que el modelo de negocios funcione y garantice ingresos y rentabilidad a la empresa. Así, se organizarán uno o varios aportes de capital para poder sobrevivir el tiempo necesario hasta crecer y alcanzar esos volúmenes. Pero ¿por qué no empezar con un modelo económico diferente, temporal en el peor de los casos, pero que permita ser rentable con pequeños volúmenes? Siempre podremos evolucionar luego, fortalecidos por nuestra primera experiencia. Por ejemplo, empiezo a vender un servicio relacionado con mi futuro desarrollo y luego venderé el producto específico una vez desarrollado. El modelo económico de una empresa tiene derecho a evolucionar, y puede sufrir variaciones si eso permite financiar sus primeros años de vida. Cuando menos, el efecto umbral no se contrarresta únicamente con muchos millones provenientes de inyecciones de capital.
Big or great. ¿Cuánto crecer?
A menudo nos preguntamos cómo crecer, pero rara vez nos cuestionamos cuánto crecer. Después de todo, ¿cuán grande quiero ser para sentirme contento? ¿Tengo ganas de tener muchos empleados, ingresos, socios, tiendas, filiales, compradores? ¿Quiero convertirme en líder? ¿Necesito convertirme en líder para sobrevivir en mi aventura empresarial? Muchos mercados son lo suficientemente grandes o fragmentados para recibir a pequeños actores. Quizás puedo vender caro a pocos clientes bien dispuestos, fieles y agradecidos, lo mismo que podría haber vendido más barato pero en cantidades industriales a otra clase de clientes. ¿Qué es mejor? Eso depende de mí y de la vida cotidiana que deseo llevar. Los aportes de capital se basan en el crecimiento futuro, pero ¿yo tengo las mismas ganas de crecer que mi inversor? Después de todo, soy yo quien me encuentro en el campo de batalla. ¿Quiero convertirme en una “big” empresa? ¿O deseo más bien que mi empresa sea “great”?
Repitámoslo: la economía, la innovación y la creación de una empresa definitivamente requieren capital. Pero los caminos posibles son probablemente mucho más variados de lo que parece. La obtención de capital es apenas una vía posible entre muchas otras. La creación de una empresa no es siempre idéntica, puede adquirir formas y colores diferentes. Está hecha a imagen de los hombres y mujeres que emprenden ese proyecto, de sus personalidades y sus deseos. Entonces, frente a este desafío de avanzar en la creación, de empezar de cero, solos, correr riesgos y aventurarnos en nuestro propósito, no perdamos, estimados emprendedores, la libertad de elegir nosotros mismos la forma y los colores que deseamos poner en nuestra vida.